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Títeres
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Títeres y marionetas, muñecos y figuras utilizadas en funciones teatrales para representar a seres humanos, animales o personajes mitológicos; varían en tamaño
y construcción y pueden moverse a mano o mediante cualquier otro artificio. Al parecer los títeres han existido siempre y en casi todas las civilizaciones. Los menciona Jenofonte en su Symposium en el siglo V a.C., y existen antiguas tradiciones de títeres en China,
India, Java y otras partes de Asia. En todos los lugares ha precedido al teatro escrito y, desde luego, a la escritura de cualquier tipo.
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Tipos
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El títere más simple es el guante o manopla, que se ajusta sobre la mano del titiritero y se manipula con los dedos. Los títeres de varas o palos pueden ser
planos o tridimensionales y son manipulados por una o más personas, utilizando palos rígidos o varas desde debajo de la superficie del escenario. Normalmente, una sola vara soporta la cabeza y el cuello, y otras dos controlan uno o los dos brazos, mientras que los
pies cuelgan libres de control. Las marionetas son títeres accionados por medio de cuerdas o cables desde arriba, normalmente va una cuerda a cada brazo y pierna, otra a la cabeza y otra a la cintura; se pueden añadir cuerdas adicionales para lograr movimientos
especiales. Las marionetas y los títeres de varas son articulados de modo que cada parte de su cuerpo pueda moverse de forma independiente.
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Es normal que el teatro de títeres sea en miniatura para recordar los puestos de feria o un escenario de proscenio en miniatura. Las obras van desde aquellas
simples escenas de dos títeres manipulados por un solo titiritero en un teatrillo portátil, hasta elaboradas representaciones de teatro y ópera en un espacio teatral totalmente equipado con decorados y mobiliario proporcionados. Las representaciones elaboradas
requieren muchas figuras, normalmente marionetas. La música es una parte integral de la producción de títeres. El diálogo puede estar a cargo de los que manipulan a las marionetas, o de un narrador que describe la acción y el lugar donde se desarrolla.
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Historia
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La historia de los títeres es larga y compleja. Se sabe que existían títeres en el antiguo Egipto, en la Grecia clásica y en China. Los títeres de varas de
Java y otras partes de Asia, por ejemplo, representan versiones de cuentos folclóricos, basados principalmente en la épica hindú, el Ramayana y el Mahabharata, y aparecen como sombras sobre una sábana translúcida. El sofisticado teatro de bunraku, o el joruri, de
Japón utiliza títeres, o muñecas, de la mitad del tamaño de una persona, manipulados por cables y palancas por tres personas vestidas de negro que son visibles sobre el escenario. Los títeres representan obras heroicas tradicionales o tragedias domésticas mientras
un narrador, acompañado de una orquesta, canta la historia. A partir del siglo XVI, los artistas de la commedia dell'arte hicieron de títeres de mano personajes nacionales, como los ingleses Punch y Judy, el Guignol francés, el alemán Kasperl y la rusa Petrushka.
Estos títeres interpretan escenas tradicionales de comedia bufonesca, comedia de palos, luchas violentas y exageradas visiones de incidentes de la vida doméstica. Durante los siglos XVIII y XIX, las representaciones de títeres eran algo habitual y muy populares. Lo
mismo sucedería en el siglo XX, en el que ciertos escritores notables como Federico García Lorca, escribieron obras de teatro para guiñol.
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El teatro de títeres en el mundo contemporáneo se enfrenta a dos dificultades fundamentales: primero, que los teatros de folclore tradicional han desaparecido
casi por completo, y segundo, que los títeres parecen ser considerados actualmente como un entretenimiento solamente para niños. La respuesta ha sido la transferencia a un medio de mayor cobertura como la televisión, donde ha conseguido bastante éxito, como las
creaciones del titiritero estadounidense Jim Henson, Barrio Sésamo o Plaza Sésamo y Los Muppets; y los Spitting Image, un programa que utiliza títeres caricaturescos diseñados por Roger Law y Peter Fluck para representar escenas satíricas. En el este de Europa, el
interés en los títeres ha crecido desde la II Guerra Mundial y se mantiene gracias a las subvenciones estatales.
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